El cervatillo y el puma
El cervatillo y el puma
El cervatillo y el puma.
Cuando no tomar en serio el testimonio de otra persona es un acto de injusticia
Papá: Ya es tarde, vayamos al lago a buscar agua antes de que oscurezca.
Cervatillo: Vaya, me encantaría devorar esa bellota... ¡oh no, la bellota no importa! Mamá, papá, acabo de ver un puma enorme detrás de los arbustos. ¡Vamos, no es seguro quedarse aquí!
Papá: Si hubiera un puma detrás de los arbustos, habría escuchado sus pasos. Debes haberlo imaginado.
Mamá: No estoy segura de que debamos quedarnos. Deberíamos escuchar a Cervatillo y volver con la manada, ¡Nunca nos ha mentido antes!
Papá: ¡Cálmate!, los jóvenes no distinguen la realidad de la imaginación y siempre están tratando de llamar la atención. ¿Por qué no bebes un poco de agua, Cervatillo? De lo contrario tendrás sed. ¡Esta agua es deliciosa, tan fresca!
(El puma ataca al padre venado pero el búho lo asusta con un grito repentino).
Búho: A veces ignoramos el testimonio cuando no confiamos en el testigo, debido a un estereotipo negativo, pero, ignorar lo que otros tienen que decirnos puede costarnos muy caro. No tomamos en consideración información que podría sernos útil.
Mamá: Tienes razón, Sabio Búho. En nuestra manada nunca se toma en serio a las hembras y a las crías, ¡Pero Cervatillo reconoce a un puma cuando lo ve! No escuchar a Cervatillo no sólo es arriesgado sino también injusto. A Cervatillo no se le debe silenciar cuando tiene algo que decir.