¿Cómo se arraigan las teorías conspirativas?
Saltamonte: ¡Nuestro suministro de semillas ha desaparecido, es un desastre! Este rastro de semillas conduce a escarabajo, él debe haber tomado nuestras semillas.
Hormiga: Saltamontes, no saques conclusiones precipitadas. ¿Cómo puedes estar tan seguro de que fue escarabajo? Aún no hemos reunido suficientes pistas. Araña ¿qué piensas?
Araña: La teoría de Saltamontes tiene sentido. Ayer Escarabajo estaba moviendo tus semillas. Debió decidir robarlas por la noche. Hoy tus semillas han desaparecido y ahora él está profundamente dormido.
Hormiga: La teoría de Saltamontes tiene sentido, te concedo eso araña, pero mirando todas estas hojas de las ramas y los nidos caídos en el suelo... ¿No es más probable que el fuerte viento de anoche esparciera nuestras semillas?
Saltamontes, ¡estás atrapado! Cuando no soportamos la incertidumbre, podemos sentirnos tentados por una historia intrigante, una historia sencilla y coherente que señala a otro como el villano.
Cuando no sabemos cómo surgió un nuevo virus podemos especular con que lo crearon científicos malvados en su laboratorio, pero deberíamos esperar y reunir más pruebas porque una vez que nos comprometemos con una teoría es difícil abandonarla.